Ben
estaba parado en la entrada de la casa viéndome fijamente y con las manos en los bolsillos
del pantalón. Parecía un ángel, un hermoso ángel.
Se acerco
lentamente hacia mi y de la misma manera
que me había puesto la mano cuando había caído antes de cenar, me extendió la
mano para que me levantara y así poder estar casi a un mismo nivel, a un que
eso era imposible, el era mucho mas alto que
yo.
- creo que
es hora que conozcas un poco de Ben – dijo Lilian atrás de mi.
- ¿te gustaría…
- se aclaro la garganta - … escuchar un
poco de mi, mientras te enseño el interior de la casa? - pronuncio Ben, mirándome a los ojos muy fijamente. Como si jamás
volviera a ver mis ojos y no querría
perder ni un solo segundo de verlos.
- claro.
- Esta bien…
ven por aquí – dio media vuelta y entro de nuevo a la casa sin saber si
tal vez
iba atrás de el.
Corrí de
tras de el y trate de seguir su paso, que era algo rápido. Se detuvo enfrente de la puerta de
lado derecho de las escaleras, donde había
ido por primera vez, cuando escuche
la voz de un hombre llamado Ian y la de Adam. Abrió la
puerta y me dejo pasar primero a su interior., donde se encontraba una hermoso
estudio lleno de estantes repletos de
libros y artefactos extraños, pero interesantes. Me quede cerca de la entrada
parada observando todo lo que me rodeaba
en ese momento. Decidí moverme, a si que me acerque a un estante y empecé a ver
lo títulos de algunos libros que estaban llenos de volvo a si que los sacudí y
observe detenidamente.
La voz de Ben
me interrumpió de nuevo.
- si
quieres leerlo un poco, puedes hacerlo, no hay problema.
- OH esta bien
gracias. - le dedique una sonrisa y tome
un libro que su titulo me había Llamado
la atención, “los trabajos del mar” el
autor era Rene Robles y una de sus obras en especial me había llamado la atención.
Las palabras
salieron de mi boca sin quererlo.
- “sobre el paladar la luna proyecta un eclipse que
borbotea en las hélices de mi garganta: licuada la sangre y deshebradas las piernas sigue tartamudeando
el corazón sobre las garras de la noche…” -
dio un gran respiro, cerré el
libro y lo devolví a su lugar.
- es uno de
mis libros favoritos – dijo Ben y se sentó en un sillón enfrente de una pequeña chimenea – creo que quieres saber de
mi un poco, ¿o me equivoco?
- pues si
tu quieres contarme esta bien… si no, no hay problema – dije y me senté en el silloncito
de alado.
-No esta
bien tranquila, te contare, tienes derecho a saber de cada uno de nosotros
ahora que eres parte de esta “familia” si es así como quieres llamarle – se levanto
del sillón y se acerco un poco a la chimenea. Se quedo a un poco de distancia,
observando el fuego que desprendía. Podía
ver como el reflejo del fuego se ponía en sus ojos.
Me quede
esperando que empezara hablar, pero no
lo hizo hasta después de 5 minutos.
-Mi nombre
es Benjamin Dereck Benzón, nací el 4 de septiembre de 1856 en Londres Inglaterra.
Fui convertido en vampiro el 31 de
octubre de 1874, aparento 18 años de edad
o menos, no se quienes fueron mis padres y no se quien me transformo. Aprendí
a cazar animales en ves de a humanos, a en 1895 encontré Adam y desde en ese
momento somos como hermanos, en 1915 encontramos a Lilian y también ella se unió a nosotros como nuestra
hermana. Fin. ¿Algo más?
-no… nada –
me levante del sillón y me dirigí hacia
la puerta. No estaría ahí escuchando que me contaran algo a que no quieren contarme, a si que decidí
irme de ahí, buscaría a Lilian y le pediría
que ella me llevara a conocer la casa.
Antes de
llegar a la puerta tomo mi mano y me de tubo. Voltee haberlo con algo de miedo.
- ¿si? –
dije algo tímida.
- ¿ya te he aburrido? ¿ o es que quieres ir a
ver a tu amado Adam?. – dijo en un tono grosero.
- no me has
aburrido, solo que he notado que creo que no quieres contarme nada a si que mejor te dejo de molestar y ah
por cierto Adam no es mi amado – me solté de su mano para abrir la puerta. En el
mismo momento que abrí la puerta la cerro, me voltee para verlo a los ojos, me
pego a la puerta con brusquedad.
- ¿¿ que
haces?? Suéltame…- logre articular muy poco, ya que estaba presionándome muy fuerte
contra su cuerpo ¿como podía pasar eso?
Se acerco a
mi cuello y lentamente pronuncio.
- Eres un
Problema… y yo elimino problemas.-

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